¿UNA DESPEDIDA ASÍ? NO, POR FAVOR

Faltan seis meses y tres semanas para la culminación de la presente gestión municipal. Son prácticamente los meses de despedida en su recta final. Todos hubiéramos deseado que a estas alturas del partido, la provincia en general y la ciudad en particular, haya tenido grandes pasos en su desarrollo, pero no. El alcalde Alberto Espinoza Cerrón se va despidiendo con dos proyectos que terminan por dejar demasiadas dudas de su paso por la municipalidad de Huaraz. 

Los famosos 34 rompemuelles en una ciudad pequeña, con un criterio antitécnico y ahora los tachos de basura (de acero inoxidable) según la nota de prensa edil.

Las obras bienvenidas sean, paras eso fueron elegidos, pero que sean de trascendencia e impacto interprovincial. Colocar rompemuellas en una primera versión y luego tachos de basura con un impresionante despliegue, no parece nada coherente. Mientras nos inundamos de estos “reductores de velocidad” el tránsito sigue caotizado y anárquico, las áreas verdes totalmente descuidadas (si no fueran por las lluvias, esto será un desierto) y el comercio ambulatorio sin atención.

Ojalá que en lo que queda de la presente administración, no hayan otras sorpresas como esto de los rompemuelle y recogedores de basura, porque a decir verdad, nos cogieron con los pantalones abajos y metieron el dedo, sin capacidad de reacción. El FEDIP Huaraz por ejemplo, desapareció y nunca se pronunció sobre el tema, tampoco los colegios profesionales.

A escasos seis meses de culminar su gestión, el alcalde Cerrón se equivoca y no prioriza lo prioritario. 

Culminar una gestión, que causó mucha expectativa en sus inicios, inaugurando rompemuelles e instalando tachos de basura en cada cuadra, refleja la orfandad en obras de verdadera envergadura.   

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