FISCAL TEMPLE EN SU HORA CERO

Un país remecido y desconcertado es el que nos toca enfrentar, tras los presuntos casos de corrupción, que se vienen difundiendo a nivel nacional.

Estos hechos, salpican gravemente a instituciones del Estado que tienen la misión de administrar justicia y perseguir el delito. A los audios difundido por IDL Reporteros, que evidencian una profunda crisis ética y axiológica tanto en el CNM y el Poder Judicial, se suma el caso del Presidente de la Junta de Fiscales de Ancash Jorge Luis Temple Temple. (ver el desarrollo de la noticia en www.prensahuaraz.com).

Una grave acusación del fiscal adjunto provincial Yoel Valverde, nada menos que al propio fiscal Temple, remueve los cimientos del Ministerio Público en Ancash. 

Ambos, expusieron su verdad. El denunciante, acusando al presidente de la junta de fiscales, de haberle presionado para variar su acusación fiscal, en un caso de corrupción, para favorecer a los imputados con la prescripción del delito. En la otra orilla, el fiscal Temple en una ardorosa autodefensa, negando todos los cargos, justificando todos sus actos dentro de la ley.

Cada quien con sus propios argumentos, por lógica elemental, alguien no está diciendo la verdad. No puede haber dos verdades.

Ante tamaño escándalo, el fiscal Jorge Luis Temple debió haber renunciado en forma irrevocable al cargo,  apenas se inició el caso, sin esperar a la difusión del reportaje de tv, y defenderse ante las instancias correspondientes. Ahora que se inició el proceso investigatorio, se requiere que éste sea rápido y dentro de los plazos de ley, para deslindar su culpabilidad o inocencia. 

Independientemente  a ello, causa profunda sorpresa, que tratándose de la máxima autoridad del Ministerio Público en Ancash,se encuentre en esta situación, nada cómoda para él y el ente al que representa.

La población recién parece reaccionar, seguramente la indignación irá en aumento, por cuanto se juntan varios hechos; casos de feminicidio, audios asquerosos de la corrupción, policías  integrantes de banda de asaltantes, un congreso de la república devaluado hasta su mínima expresión, alcaldes que defraudaron a sus vecinos y ahora, con los hilos de la corrupción, en las más altas esferas del Estado a través de su instituciones.

En el país, nadie parece salvarse de la profunda crisis que vivimos, los antivalores parecen ganar todos los ámbitos de la sociedad, y ese grito de “guerra”; que se vayan todos, cobra inusitada fuerza en las calles.   

Nadie puede alentar el anarquismo, pero con tantos hechos que suceden diariamente, esto parece tener sentido. 

 

 

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