ANTAMINA Y EL COVID-19

Antamina está en el ojo de la tormenta.  Los primeros casos que se reportan, provienen desde sus instalaciones, no importa su condición de colaboradores, o trabajadores directos de la propia empresa. Lo real y objetivo, son los hechos que se vienen registrando y ello preocupa.

Preocupa mucho más, cuando desde la misma empresa no existe los canales de comunicación directa, a través de sus directivos, con la población ancashina, que se encuentra -con justa razón- muy inquieta. Están obligados a explicarle a la población, las causas, de la infección de personal que pisó la mina y las acciones de contingencia que debe poseer, como gigante operación minera.

 El silencio camuflado en una fría nota de prensa, es lo más dañino que le puede pasar a esta empresa.  Ellos debe tener en cuenta que la “política del avestruz” puede funcionar en el interno, con sus trabajadores, quienes están condicionados a acatar las disposiciones, pero no, en estos casos.

Hoy, el tema Antamina y los pacientes contaminados, constituye un tema de salud pública.  Ello demanda respuestas y acciones inmediatas. Está de por medio, la integridad de la población ancashina, fundamentalmente de Huaraz y las demás provincias.

De otro lado, Compañía Minera Antamina  (CMA) hace muy mal, pésimamente mal, derivar a sus pacientes a Huaraz, y dejarlos, a sabiendas que ni la Clínica San Pablo, mucho peor el Hospital “Víctor Ramos Guardia”, poseen las condiciones para atender casos de pacientes con el COVID-19. Esta acción viene enervando la paciencia de la población. CMA tiene la suficiente logística, para derivarlo a la capital, donde existen mejores condiciones para su atención. ¿Quieren que medio  Hospital se contamine? . Cuidado.

Los ambientes del hospital, pueden servir mejor a un ciudadano, sin mayor respaldo socio-económico, pero un trabajador directo o indirecto de CMA puede muy bien ser derivado a otro nosocomio, con mayor garantía para su recuperación. Porque el hecho de derivarlo a Huaraz, puede ocasionar una cadena de personas que pueden contraer el virus, y de hecho que ya está sucediendo. 

Finalmente, es necesario un sinceramiento de cuál es la situación actual de los trabajadores que se encuentran en mina, para ello, el Comité de Seguridad Ciudadana CORESEC, o la propia Fiscalía y/o  DIRESA Ancash, deben trasladarse hasta la misma operación, con la finalidad de conocer in situ la situación que se vive allí.

Se trata de un tema de salud, no de otra cosa. Antamina debe romper su silencio y dar la cara, siquiera por primera vez.

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