EN DEUDA. VIOLETA ARDILES RECIBIÓ PALMAS MAGISTERIALES, PERO NINGUNA AUTORIDAD ENVIÓ FELICITACIÓN

Ingratitudes. La maestra Violeta Ardiles Poma recibió un gran reconocimiento del Estado, las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta (11/12/2019). Fue en una ceremonia especial, con la presencia del presidente de la república Martín Vizcarra y la ministra de Educación Flor Pablo Medina. 

Para su tierra natal Pampas Grande, Huaraz y Ancash, un altísimo honor, por cuanto se trata de una hija pampasina, que se formó cuando la educación era exclusiva para los varones y las niñas estaban destinadas para los quehaceres del hogar. 

A través de los años, la profesora Violeta Ardiles editó libros para Inicial y Primaria, los cuales sirvieron de base a los alumnos, futuros ciudadanos.

Sin embargo, este portal web  pudo conocer que hasta la fecha, ninguna autoridad distrital, provincial o regional, se dignó en mostrar su adhesión por tan alto reconocimiento, mediante algún documento de felicitación. 

-El alcalde de Pampas Grande, Inocencio Villafuerte Colonia, se olvidó y ni siquiera un oficio de felicitación.
-Tampoco lo hizo el Director de la DREA o UGEL Huaraz. Ignoraron este premio a una de sus docentes.
-En la Municipalidad de Huaraz, tampoco se generó alguna esquela de felicitación.
-El gobierno regional a través de la gerencia regional de Desarrollo Social, mucho menos.

¿Habrá una enmienda?

PARTE DE SU HISTORIA

Era 1969 cuando llegó a la Escuela Primaria Mixta Nº 13032 Rampac Grande, ubicada en la provincia de Carhuaz, región Áncash. Fue su único lugar de trabajo durante cerca de 20 años (hasta 1988). Allí se desempeñó como directora y profesora para transformar una humilde escuelita de primero a tercer grado de primaria en un modelo para los lugareños.

“Cuando estudiaba Educación en Huaraz, mis profesores nos decían: ‘Ustedes tienen que ir donde los manden: al arenal, a la Selva, a la punta del cerro’. Fue así que me nombraron para Rampac Grande. Yo no tenía idea de lo que iba a encontrar. Al comienzo fue duro”.

Impulsada por un espíritu entusiasta y lleno de creatividad, la maestra ancashina fue resolviendo todas las dificultades que se le presentaron en el camino. Al año ya se hacía entender en la lengua de los incas y dictaba clases combinando el quechua y el castellano. Organizaba lecturas de cuentos y poemas que ella misma escribía y producía piezas de teatro en el aula.

Como directora también le tocó bregar mucho. Más de una vez debió gestionar reemplazos para los profesores que se iban de la escuela porque no querían trabajar en una zona rural.

La fama del Rampac Grande

Pronto, sin embargo, la vocación de servicio, el buen método de enseñanza y la pasión ejercida por Violeta cada vez que entraba en contacto con los niños dieron fama al colegio Rampac Grande. 

(Con los textos de Perú 21)

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