FRÍA, TRISTE Y VACÍA

Cuando Rori Mautino y Fidencio Sánchez, prometieron una ciudad acogedora y atractiva para propios y visitantes, cayó muy bien en el electorado, esa fue seguramente una de las razones por los que votaron por ellos. 

Transcurrido un año, no encontramos por ningún lado  la ciudad acogedora que ofertaron entregarnos. 

Por ahora vamos a referirnos solo a las fiestas navideñas. Ingresamos al lugar público más importante de la ciudad, como es la Plaza de Armas y la hallamos «triste y vacía» como dice la canción de Héctor Lavoe. Sin vida, sin alma, sin el característico ambiente navideños. 

Nos informan que recién el 12 de diciembre, a muy pocos días de la Navidad, las instituciones públicas del entorno de la Plaza de Armas procederán con la iluminación, pero el interior, las áreas verdes ya no lucirán el saludo de las instituciones con sus decoraciones, como ya se había hecho costumbre para estas fechas (solo por Navidad). A ello hay que agregarle, que inclusive, el nacimiento del Niño Dios -que es otro atractivo más-  será elaborado en la Catedral. 

Es una Plaza de Armas que expulsa, que repele a los visitantes.

¿Esa es la ciudad que quieren ellos para nosotros?. 

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