QUEDÓ DEMOSTRADO, UNIDAD, UNIDAD

La reciente interrupción de la vía Huaraz Recuay, lo que a su vez originó el aislamiento de todo el Callejón de Huaylas, debe servir como punto de partida para reflexionar en voz alta, sobre todo, el desenlace.

En tiempo récord, se restableció el pase vehicular, con la instalación de un puente modular en la zona de Yanayacu, gracias a la celeridad con el que actuó Pro vias Nacional. Pero detrás de todas estas gestiones, encontramos a un grupo de autoridades regionales y locales, quienes entendieron que la única manera  de responder a la situación, era la unidad y trabajo monolítico.

Esta respuesta colectiva, sin permitir protagonismos individuales, permitió restablecer el tránsito para el Callejón de Huaylas.

Ahora bien, esta dinámica de trabajo, no debe ser novedad y mas por el contrario, debe constituir una política de Estado regional, para atacar otros problemas endémicos que tiene Ancash, con una labor aislada de los entes de gobierno regional, municipal, y sectorial.

En ese orden, se requiere -por ejemplo- atacar el problema transversal que tiene la región en el turismo; la informalidad que a través de los años, se ha convertido en un cáncer que amenaza en transformarse en metastasis. Para que sucede ello, alguien tiene que liderar uy convocar a los entes correspondientes, podría ser el prefecto regional por representar al presidente de la república. no hay otra autoridad, la prefectura regional, bajo la conducción de Alex Cordero Cuisano, aún mantiene la credibilidad y respeto ante la comunidad, ya que, los gobierno locales y el propio gobierno regional, atraviezan una situación de terrible descrédito. 

Es hora de avanzar, actuando bajo una dinámica colectiva, grupal. La informalidad en el turismo debe ser atacada frontalmente. Sí es posible hacerlo pero juntos. 

 

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