TENEMOS CANDIDATOS…HIJOS DE LA «DEDOCRACIA»

Tenemos candidatos, de los más variados colores y para todos gustos. De esta lista, deberán elegirse a los nuevos «Padres de la Patria», para completar el periodo gubernamental a julio del 2021.

Sería iluso pensar que con ellos se cambiará la forma de hacer política en el país. Nada de eso.

Es verdad que la convocatoria a elecciones generales parlamentarias, sorprendió a todos en general pero a las organizaciones políticas en particular. Esta convocatoria nos sorprendió con los pantalones abajo, esa es la verdad. Los partidos políticos y movimientos, apenas terminaban de cerrar sus locales de campaña, cuando llegó este desenlace. 

Ahora bien, si el cierre del congreso significó un punto de quiebre para comenzar el duro camino a la renovación generacional del ejercicio de la política, entonces este cambio, debe comenzar desde hoy, cuando usted comience a investigar quiénes son, qué hicieron por sus vidas, sus familias y las zonas que desean representar. 

Conocer si tienen formación legislativa, formación académica y política. El parlamento es el primer foro político que tiene un país y quien sueña con acceder a él, debe tener cualidades.  Otro tema, es el económico, por los acontecimientos ocurrido en el país. Cuál es su solvencia económica, de dónde sacará el dinero para financiar su campaña. Cuánto reds su remuneración actual y por qué quiere ser con-gre-sis-ta. 

Estos temas, a parte de su reputación personal, profesional, claro está. 

Recuerde que en elecciones, su voto tiene tanto valor, que debe darle ese sitial y no rifarla, al primer aventurero que de la noche a la mañana  buscó ser congresista y desea cumplir ese anhelo personal. 

No debe olvidar que el voto de un mendigo o un cardenal, tienen el mismo valor en elecciones. 

Planteamos estas reflexiones, al iniciar el camino corto de una campaña parlamentaria. habrá tiempo para referirnos a otros temas electorales. Tenemos harto insumo, con las hoja de vida de los mismos candidatos.  

De todo ocurrió durante las «elecciones internas», pero la constante fue, la imposición y designaciones a dedo que se aplicaron para la conformación de listas, vale decir, la democracia fue reemplaza por la «dedocracia».

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