LOS JÓVENES, MOTOR DEL CAMBIO

Vamos culminando el 2020, y los sucesos que estamos viviendo, en todos los terrenos de la vida, no dejan de sorprendernos. Quedan aún alrededor de 40 días para culminar y todavía pueden surgir otros. Ojalá, positivos. 

La pandemia, no solo trajo miles de muertes, hospitales, centros y postas desabastecidas, también cambios traumáticos en la política peruana, con la vacancia presidencial y sus consecuencias que todos conocemos.  Hoy, el Perú parece volver a la normalidad en el campo político, pero los problemas de fondo subsisten. El desempleo, la recesión económica, la corrupción y la inseguridad ciudadana, son los tema que necesitan urgente atención. 

El efímero gobierno del presidente Francisco Sagasti, no lo podrá hacer por su misma naturaleza de transición. 

Hay otro hecho que los mayores, sobre todo los gobernantes  no advirtieron. La población juvenil, tiene guardado muchas expectativas tanto de sus gobernantes locales, regionales y nacionales. Sin embargo, nunca o casi nunca fueron tomados en cuenta, pese a que ahora, cuentan con mayores espacios de desarrollo y protagonismo. 

Un ejemplo. Por mi  condición de docente, observo una realidad que no debe persistir. En todas las instituciones educativas del país, desde Inicial, Primaria y Secundaria, tenemos a  los alcaldes de los municipios escolares. Ellos, tan igual o mejor que otras, son elegidas en elecciones universales, pero nunca los tomamos en cuenta en su verdadera importancia, pese al grueso número de la población escolar al que representan. 

Esta misma situación, se repite en la universidades públicas. La Federación de Estudiantes, son vistos solo como apéndice de toda la estructura universitaria. No hablamos de las universidades privadas, porque ahí, sencillamente no hay actividad, por las represalias que sus dirigentes son objeto. Tampoco incentivan su participación en la solución de los problemas universitarios. 

Hemos compartido, solo dos ejemplos de cómo, estamos tratando a nuestros escolares y universitarios en el país. Los miles de jóvenes que se movilizaron  en todos el país, son producto, precisamente de haber sido ignorados, en la toma de decisiones, desde los colegios, pasando por las universidades. Si este paralelo lo trasladamos a los hogares, también encontraremos la misma realidad. Los padres, estamos ignorando la figura de los hijos y los aportes que pueden realizar, para una mejor convivencia. 

Son tiempos nuevos, tiempos que los jóvenes deben pasar de tercera o cuarta fila, a la primera, allí enfrentando los problema y ayudarnos en la solución de los grandes temas de agenda. Además, en todos los grandes acontecimientos de la historia universal, los jóvenes fueron el motor del cambio. Ejemplos, sobran.

Facebook Comments