SE JUNTARON, PANDEMIA Y LA CORRUPCIÓN

Salimos de una y llega otra. Buscamos  despercudirnos de tanta conducta mugrienta de quienes detentan el poder y surgen más casos, que nos explotan en la cara como sociedad. 

En los meses de pandemia, mientras el común de la gente, empleados del Estado o trabajadores independientes, morían en los hospitales, habían otros, que apelando a su “creatividad” se rompían la cabeza para torcer las normas y enriquecer la billetera y cuentas de ahorro. 

En concreto, es lo que le sucede al gobernador regional Juan Carlos Morillo y sus funcionarios enfrentando la justicia bajo el presunto delito de colusión agravada. Con sus detenciones, nuevamente asistimos al círculo vicioso de la corrupción descubierta por la justicia y sentenciada como debe ser.  Es la región que pierde, nuevamente el gobierno regional paralizado. Ningún funcionario acepta mover un dedo, por temas legales y de carácter funcional. En tanto sucede ello, los problemas no puede esperar y diariamente llegan más y más temas por resolver.

¿Se imaginan cuánto daño le hacen a la población. Nuestros pueblos no se merecen esto?

En los ejemplos más cercanos, también hay otro, con el alcalde de Independencia (el segundo distrito más grande de Ancash) Fidencio Sánchez Caururo, quien enfrenta otro tema delicado, presunto chantaje sexual, contra una trabajadora de la institución. Se encuentra en camino una solicitud de suspensión, según el reglamento interno del concejo municipal (podría recaerle la sanción máxima de 90 días), independientemente al proceso ante el Ministerio Público. 

Basta realizar un mapeo de cómo se encuentran las autoridades a nivel regional, sobre todo, quienes manejan recursos del Estado, se concluye que, luego de la era César Alvarez, no hemos asimilado el final de camino que conlleva los casos de corrupción, con las prisiones efectivas.

Ellos pueden cargar pesadas sentencias de 15, 20 años, pero los grandes perdedores, son nuestros pueblos del interior, a quienes les visitan solo  en campaña, después chau.  En el año que se va, lamentablemente se juntaron la pandemia y la corrupción 

  

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