TINGUA, NUNCA DEBIÓ TRANSFERIRSE

El Centro de Investigación de Tingua, de propiedad universitaria de la UNASAM,  en el ojo de la tormenta, a raíz de la difusión, del estado de los animales vacunos que se encuentran en este recinto. Raquíticos, desnutridos, desatendidos a punto de morir.

El estado calamitoso de los animales, constituye solo la punta del iceberg,  del problema mayor que significa para la UNASAM, este lugar, -que en el papel-, se trata de un Centro de Investigación. Desafortunadamente, no es ni la sombra de ello. 

  Para encontrar alguna respuestas nos remontamos a los años 70, cuando en este mismo lugar, funcionaba el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agraria), en aquellos años, tuvo una impecable labor de profunda investigación, con sus profesionales. Desgraciadamente, llegó el fujimorismo con uno de sus “ideólogos” agrarios, para entregar lo que fue el INIA a manos de la UNASAM. Nunca debió suceder ello.  

Los años transcurrieron y el Centro de Investigación de Tingua, nunca cumplió sus objetivos. Ahora mismo, se está discutiendo, su destino final en el Consejo Universitario, o pasa a manos de la facultad de Ingeniería Agraria o se mantiene con la administración directa como un centro de producción.  En todos estos años, la UNASAM fue incapaz de dotarle vida propia, para que este centro de producción, se encamine generando sus propios recursos y no, dependiendo económicamente de la sede central, al ciento por ciento.

Se entiende que un Centro de Investigación, debe ser el cerebro para solucionar problemas referidas  (en este caso) a la ganadería, pero lo que se vio en las últimas décadas, fueron las metidas de mano, como caja chica de las autoridades de turno. Eso sucedió en otrora, con las plantas de concentradoras de minerales de Cátac, Jangas.  El caso de Tingua, tampoco escapa de ello.

El Centro de Investigación de Tingua, debe tener un manejo técnico y científico, para aportar con soluciones a la sociedad y generar su propia sostenibilidad, de lo contrario, continuarán casos como el presente, donde nadie asume una responsabilidad, comenzando del rector.

   

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